Qué espero del 2018

Hoy empieza oficialmente la vida real del 2018, aunque yo desde el 1 de enero ya estaba sin parar. El año pasado me preparé los objetivos y me han sido muy efectivos. Tengo también focalizados los de este año, pero aparte de todo lo cuantitativo, me gustaría reflexionar sobre qué espero en 2018.

Pensar en lo que queremos conseguir en un año no es magia. Requiere un tiempo de dedicación y reflexión que hay que estar dispuesto a echar. Además implica un esfuerzo y mucha voluntad. No creo en los cambios inmediatos, sino en poco a poco descubrir hacia donde vamos y en definitiva, qué nos hace sentirnos mejor y más satisfechos con quienes somos. No vale decir “quiero ser organizado”, planificar un día tu vida y después volver a lo de antes. Conlleva un cambio de actitud más profundo de lo que puede parecer.

Soy de objetivos. Me encanta medirme y saber qué se me da peor y mejor. Ser consciente de lo que tengo que mejorar y ponerme pautas para hacerlo. Aunque creo que eso tampoco vale. Se trata de creerte que puedes hacerlo y cambiar tu chip o filosofía de vida para convertirte en lo que quieres ser. Porque pienso que nunca es tarde y que con un conocimiento completo de uno mismo y un enorme esfuerzo las personas SÍ podemos cambiar.

Pero, ¿qué espero del 2018? Evidentemente tengo metas, objetivos que lucharé por cumplir. No son cosas que se consigan en un día, sino aspectos que a largo plazo me harán sentirme mejor conmigo misma.

Soy más de letras que de números, pero reconozco que a veces me cuadriculo mucho. Me pongo tantas tareas que me olvido del resto. Y tampoco quiero eso. Del 2018 espero vivir con la libertad necesaria que me permita hacer todo lo que quiero hacer sabiendo que eso que quiero hacer es lo mejor para mí. (Qué frase más redicha).

Quiero cumplir 25 años sintiéndome dueña de mi vida y saber qué puedo ser la mejor hermana, hija, nieta y amiga. Que el miedo no sea un obstáculo. Que las respuestan no tienen que asustarme aunque no sean las que yo quiera oír. Espero superarme a mí misma. Que la Olga que escribe hoy no sea igual que la que escribirá el día 31 de diciembre. Ser más tolerante a los cambios. Ver lo positivo desde el minuto cero. Enfrentarme con madurez a los imprevistos. Quererme y cuidarme más porque me lo merezco (todos nos lo merecemos).

Del 2018 espero un año de abrir la mente y ver muchos paisajes. Valorar más la naturaleza y poder disfrutarla. Ser más feliz con menos.

Todo esto es difícil de medir porque no lo puedes apuntar en un habit tracker. Pero a largo plazo, es bonito echar la vista atrás y saber que has crecido y que todo lo que ha ocurrido ha servido para ser un poquito mejor.

2018, te tengo muchísimas ganas.

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