Mi carta para París

pray for paris

Necesito decir algo. Decir algo ante lo ocurrido. Y no porque todo el mundo esté escribiendo sobre esto. Sino porque hay algo dentro de mi que necesita expresar lo que siento.

Y a pesar de que esto sea una masacre igual a las que ocurren día a día, a mí me ha afectado de forma distinta.

Por eso, he decidido escribir una carta.

París,

Mi París. Mi ciudad favorita del mundo. Tú, ciudad donde al alma se mantiene viva día y noche; donde cuando llueve se percibe luz; cuando las calles están desiertas se nota la alegría; y sobre todo, tú, ciudad del arte, de la imaginación, de la elegancia, de la cultura, y por supuesto, de la libertad.

¿Cómo estás ahora París? No puedo verte. Pero espero que sigas igual de bonita que desde que te conocí. Bajo ningún concepto podrías perder esa belleza, esa armonía… Y sí, son tiempo difíciles. Pero ya los has vivido antes. Ya los hemos vivido antes. Pero parece que el resto no se da cuenta. No se dan cuenta de que tanto tú como tus vecinos han sido castigados durante muchos años eliminando y erradicando lo más esencial del mundo: las personas.

¿Qué les está pasando? Tú, que has acogido a ciudadanos de todo el mundo, tanto temporalmente –siendo la ciudad más visitada del planeta-, como a largo plazo; ahora te castigan así. Parece que están ciegos o no quieren ver, que están sordos y no quieren oír. La vida de las personas vale más que cualquier cosa que imaginemos, porque no podemos pensar más allá de la vida.

¿Dónde está la moral, la educación, los valores, la CULTURA? ¿Por qué no son capaces de respetar que para nosotros lo más importante es VIVIR? Tú y tus ciudadanos habéis dado la vida por la libertad de expresión, por la igualdad, por la libertad. Y gracias a que muchos lucharon un día, todo pudo extrapolarse al resto.

Y de repente, una noche de viernes, deciden atacarte así.Duele, me duele que haya tanta injusticia. Que todo sea tan aleatorio. Que no podamos vivir en un mundo en el que se respire paz y tranquilidad.

Mi libertad acaba donde empieza la tuya. ¿Por qué no me dejas ese espacio? ¿Por qué afectar al resto?

Tengo tantas preguntas que no sé si podrás contestarme a todas. Sólo espero que no tenga que pasar una tercera guerra mundial para poder resolver mis incógnitas.

Y sí, rezo por ti. Por ti, por ellos, por los que habitamos el mundo. Porque se piense en el de al lado. Porque no recurramos a las armas para defender lo que pensamos. Porque la religión no sea un arma de defensa, sino un puente hacia el sentido de la vida, una forma de pensar en quienes somos y porqué estamos aquí. Y si estamos aquí no creo que nos hayan creado para destruirnos, ¿no es así?

Y pienso en que hace apenas un año fui a visitarte, a ver tus calles, a inspirarme con tu música. Y bajo ningún concepto se me pasó por la cabeza que esto te podría pasar. Quiero poder seguir yéndote a ver, que no corten las fronteras de nuestra imaginación.

No quiero tener miedo. No quiero pasarlo como lo pasaron nuestros antecesores. Vidas destruidas en vano. Catástrofes humanas, ¿acaso no se puede evitar?

¡Convénceles, París! ¡Diles que esto no merece la pena! El mundo es demasiado grande y bonito como para que quieran eliminarlo así.

Y ya me despido. Con un sentimiento de tristeza, lamento y rabia. Te digo adiós porque no sé cuando podré volverte a ver. Sigamos rezando porque esto no vuelva a suceder. Porque tu río siga llevando turistas cargados de amor. Porque tu torre siga impresionándonos a todos.

Porque París vuelva a ser lo que un día fue y porque el mundo gire hacia delante y no hacia atrás.

Toujours,

olweis

#prayforParis

Deja un comentario